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Conozca Nuestra Historia

Nuestra Historia

1.- Datos Generales

UBICACIÓN: El Municipio  de Matanzas está ubicado en el cuadrante comprendido entre latitud 18° 15’ Norte y longitud 70° 25’ Oeste, a 12 kilómetros al Oeste de la ciudad de Baní.

CLASIFICACION GEOGRAFICA: 02010101

Región                              : 02 Valdesia

Provincia                          : 01 Peravia

Municipio                         : 01 Baní

Municipio                          : 01 Matanzas

POBLACION SEGÚN CENSO DE 2002

Distrito Municipal              : 14,703 Habitantes

Matanzas                             : 5,020 “

COMPOSICIÓN DEL MUNICIPIO DE MATANZAS

Comunidad Cabecera             : Matanzas

Secciones                        : Arroyo Hondo, San José, Quija Quieta, Los Tumbaos, Las

Parajes                                    : Calabazas y Angostura

LIMITES: Al Norte, Arroyo Sabina y Firme La Palmita; al Sur, Mar Caribe; al Este, Arroyo Vallo con la sección Villa Sombrero y Arroyo Cano con la sección Cañafístol y al Oeste, la Cañada de la Cruz con la sección Arroyo Hondo.

2.- Su Historia

Su fundación data del año 1740, llamándosele Hato de Matanzas de Noria y en cierto momento Sabana de la Matanzas, y se le atribuye al Alférez Don Cristóbal Tejeda Núñez (1702-1765). Dicho nombre tiene  como origen la práctica del sacrificio masivo de reses y ganado menor con fines comerciales, tanto de la carne como de la piel; además, de la existencia en el lugar de un pozo conocido desde los primeros habitantes como La Noria, que sirvió durante más de dos siglos como fuente de aprovisionamiento de agua a los lugareños y viajantes, de la cual nos referimos en el artículo La Noria de Matanzas para los interesados en conocer su origen y características.

     Como los demás hatos que se fomentaron en el Valle de Baní, el de Matanzas fue poblado por familias campesinas canarias llegadas a la colonia española en el siglo XVIII, caracterizadas por su laboriosidad, aunque con un bajísimo nivel educativo y cultural, por lo que su aporte en las diferentes ramas del conocimiento fue escaso. En el caso que nos ocupa, podemos afirmar que su principal actividad económica fue la crianza libre y la caza furtiva, principalmente en el área montañosa de El Maniel, hoy San José de Ocoa, luego el corte de madera de la que derivaría más tarde la quema de carbón y la fabricación de sillas y mecedoras.

     Esta comunidad ha estado presente en hechos históricos trascendentes como las guerras de Independencia y de la Restauración. Es conocido que por lo menos cuatro matanceros fueron próceres independentistas: el General Juan Pablo Guerrero Tejeda, Coronel Felipe Nery Tejeda Pimentel, Teniente Coronel Jerónimo de Castro Báez y el Capitán Manuel de Regla Tejeda Pimentel, quienes estuvieron activos durante 16 años desde el 27 de febrero de 1844 hasta el 10 de septiembre de 1860. En la caballería banileja capitaneada por Manuel de Regla Mota vieron acción en las batallas de Las Hicoteas y de Azua ocurridas el 18 y 19 de marzo de 1844, respectivamente, y en la de Santomé ocurrida el 22 de diciembre de 1855, entre otras.

     La comunidad católica de Matanzas fue convertida en parroquia Santo Domingo de Guzmán el 8 de septiembre del año 1977, siendo su primer párroco Monseñor Roberto Hymus (2/9/1915-22/4/1998), quien desarrolló una labor pastoral encomiable por más de 15 años en esta zona de Baní. Durante más de siglo y medio los matanceros celebramos las fiestas patronales cada 4 de agosto en honor a Santo Domingo de Guzmán.

 Luego de varios años de debate en el Congreso de la República, el Senado en su sesión del 2 de octubre de 1991 aprobó y convirtió en Ley la elevación de Matanzas a distrito municipal; siendo la misma promulgada por el Poder Ejecutivo doce días después,  el 14, con el Núm.23-91. La primera junta de distrito estuvo constituida por Minerto Alberto Pimentel como su Encargado y por los vocales profesor Luis Gregorio Sánchez, Daniel Emilio Melo (Ñen) y Manuel de Jesús Barias, quien sería su Presidente. La misma fue posesionada el domingo 29 de noviembre de 1992 por el Secretario General de la Liga Municipal Dominicana, licenciado Pedro Reynoso en un acto que contó con la presencia de las principales autoridades de la provincia y del municipio de Baní, así como de personalidades de Matanzas y comunidades vecinas.

2-A.- El Pleito del 4 de Diciembre de 1863

El poblado de Matanzas fue el escenario el 4 de diciembre de 1863 de lo que la historia registra como “El Pleito de Matanzas”, que en realidad fue una encarnizada batalla que se decidió rápidamente en contra de los patriotas, como señala Joaquín S. Incháustegui en su “Reseña Histórica de Baní”, página 114. La misma se libró entre las 8:00 y 11:00 de la mañana de ese viernes 4 de diciembre.

Las tropas españolas, compuesta por el Batallón de Cazadores de la Unión, bajo la dirección de los generales José La Gándara Navarro y Eusebio Puello habían permanecido acantonadas en Baní desde el 29 de noviembre, donde habían reunido con la cooperación de los banilejos 10 mil raciones. Al salir hacia Azua ese día 4 de diciembre,  las tropas españolas dejaron en Baní 400 hombres, en su mayoría banilejos, al mando del Coronel Joaquín Suárez. La División llegó a Matanzas a las 8 de la mañana, donde les esperaban los generales Pedro Florentino y Aniceto Martínez con 600 hombres, entablándose de inmediato “una reñida lucha”, en la cual, cotejando los datos que aparecen en el citado libro de Incháustegui y en el Informe o Diario de Campaña de las tropas españolas, murieron 16 hombres del lado de los anexionistas y 4 del lado de los patriotas, con una cantidad no cuantificada o revelada de heridos en ambos bandos. Derrotadas, las tropas patrióticas tomaron rumbo hacia San José de Ocoa por el camino de Las Tablas. Por su parte, las tropas de La Gándara continuaron camino hacia Azua, pernoctando ese mismo día en el poblado de Sabana Buey, el cual habían establecido como cuartel general.

Para la fecha en que se produce este acontecimiento, la población de Matanzas oscilaba entre los ciento cincuenta y doscientos habitantes, distribuidos en poco más de una veintena de bohíos desperdigados en una vasta sabana, en cuyo centro se encontraba  la laguna construida años atrás por sus pobladores al lado del pozo conocido como la noria, mucho más antiguo que ésta. El referido pleito ocurrió en el lado Oeste de la laguna, de acuerdo con testimonios transmitidos oralmente a través de generaciones; lugar que para esa época constituía el camino hacia y desde el Sur del País.

Los pobladores de Matanzas en ese entonces eran hateros que practicaban la crianza libre, actividad que compartían con la del corte de madera. En términos políticos, las ideas conservadoras del General Pedro Santana dominaban en el lugar, y en menor medida, las del General Buenaventura Báez, lo que explica que algunos sirvieran de voluntarios de las tropas españolas al producirse la Anexión, entre los que podemos citar a Celedonio Ortiz Tejeda, José Francisco Ortiz  Melo, Santiago y Ramón Ledesma (padre e hijo), Javier Tejeda (Mano), Adelino Ortiz, José del Carmen Ortiz, Esteban Tejeda,  los hermanos José Manuel y Félix Melo, los hermanos Teniente Manuel de Regla y Coronel Felipe Neri Tejeda Pimentel y su cuñado el Teniente Coronel Jerónimo de Castro, quien tuvo funciones de mando en San José de Ocoa, estando bajo sus órdenes Máximo Gómez a partir del 30 de abril de 1863, según él mismo revela en su Declaración Jurada hecha en Santiago de Cuba el 31 de enero de 1866.

Los hermanos Tejeda Pimenel y Jerónimo viajaron junto a sus familiares con las tropas españolas a Cuba, al igual que muchos otros banilejos,  al retirarse éstas el 11 de julio de 1865. Su padre, Don Luis Tejeda, contaba con un status social y familiar que le otorgaba categoría depersonaje influyente en la pequeña comunidad a la hora de tomar decisiones en el orden político. A principios de 1843 arriesgó su vida ocultando en las dunas, entre Calderas y Salinas, a los hermanos Ramón y Pedro Santana luego que escaparan en Sabana Buey cuando eran trasladados en calidad de presos hacia Haití.

Por su ubicación geográfica, el poblado de Matanzas fue escenario de varios incidentes bélicos durante las guerras de Independencia y de la Restauración, algunos de cierta importancia como el ocurrido para esta fecha, en diciembre de 1863, así como el que a continuación describimos.

2-B.- El Pleito de 1876 en Matanzas

Para 1876 gobernaba al País Ulises Francisco Espaillat (1823-1878), considerado por muchos historiadores como uno de los políticos dominicanos más probos y civilistas. Enfrentó los gobiernos de Buenaventura Báez, caracterizados por el desorden administrativo y la corrupción, constituyéndose en uno de los promotores del levantamiento revolucionario del Cibao contra el mismo, en julio de 1857. Posteriormente, se convierte en la figura intelectual más relevante del gobierno provisional de la Restauración de la República instalado en Santiago en 1863.

Tras la llegada nuevamente al poder de Buenaventura Báez es perseguido y encarcelado. Para ese entonces es el ideólogo de la pequeña burguesía liberal del País. El 15 de abril de 1876 es proclamado por la Cámara Legislativa candidato presidencial electo por la cantidad de 24 mil votos, asumiendo la presidencia de la República el 29 de abril. Su gobierno considerado patriótico, honesto y progresista apenas duró cinco meses; pues,  fue derrocado por una asonada militar el 5 de octubre. Dicho movimiento golpista lo encabezó Ignacio María González. En el Sur, y específicamente en Baní y Azua, ese movimiento golpista lo encabezaron los generales Marcos Antonio Cabral y Valentín Pérez, gobernador de Azua. Ambos considerados baecistas sin dobleses. Entonces, Melchor Cabral, hermano de Marcos Antonio, era el Comandante de Armas de Baní nombrado por el Presidente Espaillat. De modo que ambos hermanos estuvieron enfrentados en posiciones políticas y miliares opuestas.

En su marcha hacia la Capital, los insurrectos fueron enfrentados por las tropas del Gobierno al mando del general Andrés Santana, librándose un pleito en Matanzas. Refiriéndose a dicho enfrentamiento militar, Joaquín Sergio Incháustegui dice en su célebre libro “Reseña Histórica de Baní”: “El tiempo que permaneció el general Cabral en Matanzas estuvo, en pie de guerra, en la casa de los esposos Pimentel-Andújar, y pocos eran , en verdad, los de la familia y del vecindario que dormían no sólo en la expectativa de un posible asalto, sino porque en esas huestes permanecían, hablando de sus fechorías criminals, los celebérrimos Baúl, Solito y comparsa” (página 135).

La referida casa de los esposos Pimentel-Andújar que hace referencia el autor en realidad se trata del bohío de Antonio Pimentel Tejeda y Juana Andújar Guerrero, conocido por los matanceros como “el bohío de Angel Pancho”, en referencia a Angel Pimentel, nieto de esta pareja de esposos; el cual es habitado actualmente por la hija de éste Altagracia Dolores Pimentel y su esposo Juan Ramón Guerrero. Estos acontecimientos que tuvieron por escenario a Matanzas ocurrieron a mediados del mes de agosto del referido año 1876.

3.- Economía y Servicios

   La economía del hoy Distrito Municipal de Matanzas está sustentada en la ganadería, la agricultura, la zona franca, la remesa y en menor medida la pesca. La fabricación de sillas y mecedoras, que fue en una época próspera y que identificó culturalmente a la comunidad matancera, prácticamente desapareció. Más de una veintena de establos o fincas ganaderas están establecidas en la jurisdicción de este distrito municipal, contando en su inventario con mas más de 5 mil cabezas de las más variadas razas de vacas productoras de leche y equipos tecnológicos avanzados, cuyos resultados es una producción de aproximadamente 15 mil litros diarios.

     Cabe destacar la existencia de 3 granjas avícolas que producen 2,198,000 pollos al mes y 10,000 huevos al dia. Junto a la agricultura tradicional, en los últimos años se ha desarrollado la agricultura tecnificada alrededor del cultivo de aguacate tardío (3,775 tareas) y el mango orgánico y tradicional (6,685 tareas) destinados a la exportación a Europa y los Estados Unidos, así como al mercado nacional, utilizándose  tecnología de punta en el cultivo e irrigación.

     En cuando a la zona franca industrial, inaugurada en 1986 por la Fundación de Desarrollo de Baní, Inc., constituyó durante más de una década la principal fuente de empleo directo e indirecto en Baní. Está ubicada a un kilómetro de Matanzas. Por razones que no vienen al caso señalar ni analizar, dicho parque industrial ha visto reducirse en los últimos años el número de inversionistas y caer drásticamente la oferta de empleo, afectando el dinamismo comercial que se observó en esta y demás comunidades banilejas.

     Cabe destacar que la nueva Administración de dicho parque industrial realiza esfuerzos en rescatarlo, desarrollando un ambicioso proyecto de 13 invernaderos y dos mallas sombras en un área de 141 mil metros cuadrados, utilizando para ello tecnología de punta en este tipo de proyecto.

     Gracias a la colonia de matanceros radicados en Estados Unidos, la remesa constituye una de las principales fuentes de ingresos de las familias de esta comunidad. Su aporte para obras sociales y de desarrollo para la comunidad ha sido significativo, junto con el de la colonia matancera radicada en la ciudad de Santo Domingo.

     Producto del desarrollo económico y de las actividades comerciales observado en la última década dos instituciones bancarias –Banco del Progreso y la Asociación Peravia de Ahorros y Préstamos– han abierto sucursales en Matanzas. Las tres principales compañías telefónicas cuentan con centrales para ofrecer el servicio de telefonía móvil y fija, así como el de Internet. El servicio de telecable es prestado por dos compañías. Más del 90 por ciento de los hogares matanceros cuentan con el servicio telefónico y el 70 por ciento con el de televisión por cable. El servicio de transporte hacia la ciudad de Baní es ofrecido por cinco minibuses, con una frecuencia de salida de 20 minutos; además de los servicios de taxi y de motoconcho. El servicio de salud es prestado por la clínica rural de atención primaria y una clínica privada con salas de internamiento.

4.- Entorno Urbano. El Bohío, Arquitectura Vernácula de Baní que Desparece

     Estos son los principales barrios de Matanzas, en el sector Norte: Ana Lucía I, Washington o Ana Lucía IIy III, Santo Domingo de Guzmán y el Carrucho. En el sector Sur: Las Casitas, El Coco, El Manguito, La Bellaca, San Miguel y Alto Las Flores. El barrio de Las Casitas no es otro que las 50 viviendas de madera construídas en 1958 por el dictador Trujillo cuando la colonia de caña. En los últimos años han sido demolidas o remodeladas en su mayoría por sus propietarios para dar paso a modernas residencias.

      El barrio Washington es el más reciente y se levanta en las tierras que estuvieron cultivadas de aguacate tardío y otros frutales por el señor Washington Lithgow, quien las lotificó y vendió en solares a personas en su mayoría desplazadas de la zona de influencia de la presa Jigüey-Aguacate en 1990. Cuenta con una población de 1,112 habitantes y dispone de 15 calles de Norte a Sur y 4 de Este a Oeste.

Se observa con preocupación cómo han ido desapareciendo los típicos bohíos, expresión de la arquitectura vernácula de Baní enraizada desde los primeros pobladores y fundadores de las actuales comunidades rurales. Matanzas no es la excepción y en la actualidad pueden contarse con los dedos de las manos las viviendas de este tipo que aún quedan.

Estos bohíos, inspirados en las antiguas viviendas indígenas, eran construidos con techos de cana a cuatro aguas, con muros exteriores e interiores con tablas de palma y piso de tierra apisonado. Los resquicios entre las tablas eran cubiertos con buñiga y pintados en su interior con caliche de Cerro Gordo y por fuera con almagres de colores variados. La orientación Norte-Sur, su estatura baja y las características de dichos materiales usados en su construcción, además de ofrecer una sensación térmica agradable no obstante el clima caluroso que caracteriza a Baní, le permitieron en su mayoría resistir huracanes como el de San Zenón en 1930 y David en 1979.

Junto al típico bohío cuadrado ya descrito, existió en menor escala el llamado “bohío cubano”, de forma rectangular, de los mismos materiales que aquel, pero a dos aguas. Ambos tipos de viviendas estuvieron construyéndose hasta mediado de la década de 1950 para dar paso a otra tipología de vivienda: la casa con tablas hechas en un aserradero, techada de zinc a dos aguas con piso de cemento y luego las de block y techo de hormigón de diseños arquitectónicos variados hasta nuestros días.

La mayoría de estos bohíos han sido demolidos en los últimos diez años, algunos cargados de historia como el que perteneció a Arnoldo Pimentel y Rosa Elvira Guerrero, en el cual se hospedó en varias ocasiones la poetiza Salomé Ureña de Henríquez y el que perteneció a Fidel Guerrero, prócer de la Independencia y la Restauración y quien tuviera la primera biblioteca, el cual sirvió de parador a presidentes y caudillos militares del siglo antepasado. Igual suerte corrió recientemente el que fuera hogar de Méncido de Jesús Melo y Belén Soto. Su importancia radicaba en ser la única vivienda de este tipo en tener elementos decorativos como tragaluces o ventiladores en el festón del alero frontal, encima de puertas y ventanas, con un diseño que enriquecía su valor cultural.

Por fortuna aún se conservan dos de estos bohíos históricos: el que perteneció a los esposos Antonio Pimentel Tejeda y Juana Andujar, donde en el mes de agosto de 1876 acantonaron con sus tropas desde el Sur los generales Marcos Antonio Cabral y Valentín Pérez en su marcha hacia la Capital para derrocar al presidente Ulises Francisco Espaillat;  así como el que perteneció a los esposos Manuel de Regla Soto y Flérida Octavia (Balala) Guerrero, donde en el año  1947 fueron escondidos Don José Bosch Subirats y Doña Ángela Gaviño, los padres del profesor Juan Bosch,  cuando a raíz de los preparativos de la expedición de Cayo Confites fueron perseguidos por la dictadura trujillista.

Asimismo, otro patrimonio arquitectónico que ha desaparecido es el de las llamadas  “casitas”, parte de un plan de viviendas terminadas de construir el 19 de septiembre de 1958 a raíz del establecimiento de la llamada colonia de caña. Dichas viviendas fueron construidas en pivotes de block, utilizándose madera de aserradero para muros y pisos y  asbesto cemento para el techado, con cocina anexa, sala-comedor, dos aposentos, letrina separada y una pequeña galería. Por su distribución en calles y disposición, ese poblado se constituyó en un enclave semi-urbano; además, como refiere el arquitecto Ismael Díaz Melo en su libro “Historia de los Asentamientos Humanos y la arquitectura en el Valle de Baní”, cambió “la forma de hacer arquitectura y la manera de organizar el espacio físico” de esta comunidad. Los propietarios  de esas viviendas han modificado su diseño original para dar paso a residencias acorde con su status económico y exigencias de confort.

Otra vivienda que constituyó en su momento una expresión arquitectónica moderna, y que recientemente fue demolida, fue la llamada “casa blanca”. La misma fue construida entre 1955 y 1956 por el Señor Lico Martínez. Se trataba para la época en que se construyó de una verdadera mansión hecha de block y techada de hormigón,  de salas y aposentos espaciosos, con amplia galería y ventanales apropiados para su ventilación, además de contar con un entorno de frutales y jardinería. Talvez por estas características entonces no conocidas por los lugareños, en torno a dicha casa surgieron las más variadas e inverosímiles leyendas. En su lugar existe un solar yermo al lado del parque de la comunidad.

Como resultado de la gran población de matanceros que en los últimos 40 años emigraron hacia los Estados Unidos y a la ciudad Capital, en las últimas dos décadas el poblado de Matanzas ha adquirido una fisonomía urbana con viviendas lujosas aunque modestas, en unos casos; y en otros con viviendas suntuosas de dos niveles, centros comerciales y de servicios. Esta transformación se ha producido, al igual que en su momento en la ciudad de Baní y en los últimos tiempos en las distintas comunidades rurales banilejas, a costa de la desaparición, entre otros valores culturales,  de la arquitectura vernácula que identificó durante los últimos dos siglos a los núcleos poblacionales que conforman lo que es hoy el municipio de Baní.

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